LAS AUTOLESIONES Y SEGISMUNDO

May 19, 2016 | Ansiedad, Depresion, Limite o Border line, Segismundo, Trastornos de personalidad

Por qué todos quieren entrar en La Casita de Bad Bunny: Andrés Montero lo explica en Woman

Woman Madame Figaro ha contado con Andrés Montero, psicólogo sanitario y director de Ethos Psicólogos, para analizar qué hay detrás del enorme interés por entrar en La Casita de Bad Bunny y por qué un espacio reservado a unos pocos puede generar tanta expectación.

Más allá del concierto, Andrés explica cómo la exclusividad, la necesidad de pertenencia y el miedo a quedarse fuera pueden aumentar el deseo de formar parte de una experiencia. Las redes sociales intensifican además este fenómeno porque permiten ver, casi en tiempo real, quién está dentro y quién se ha quedado fuera.

En su análisis también destaca el papel de la validación externa. Cuando la aprobación del grupo se convierte en una fuente principal de autoestima, existe el riesgo de que nuestra identidad dependa cada vez más de cómo nos ven los demás.

La reflexión va así más allá de Bad Bunny: plantea hasta qué punto vivimos determinadas experiencias por disfrutarlas o por poder demostrar que hemos formado parte de ellas.

Puedes leer el artículo completo y la intervención de Andrés Montero en Woman Madame Figaro.

   Dentro de la cabeza de Segismundo está teniendo lugar una tormenta de emociones. Hace 2 semanas se enteró que despidieron a su compañera porque él no la cubrió  en un pequeño desliz durante el trabajo, desde entonces le embarga un sentimiento de culpa. Culpa y remordimiento por no haber hecho nada,  por esa madre de 2 hijos que está en el paro. Por otro lado siente asco de verse los brazos así de arañados. La hostilidad hacia telefónica, porque le ha vuelto a subir la cuota del teléfono, también está ahí. Siente alegría y orgullo porque su hijo ha encontrado trabajo de lo suyo. Se siente desamparado y solo al morirse su padre adoptivo. Siente ternura hacia el nuevo cachorro que le han regalado, siente rabia porque no ha sabido decir que no a hacer un favor que le quitara tiempo de ver el partido de semifinales.

   Segismundo está sufriendo porque se le acumulan un montón de emociones que no sabe como demostrar y que le inutilizan para resolver los problemas que le causan.  La penúltima emoción que siente es asco, al verse los cortes en los brazos,  e impotencia porque sabe que eso no debería estar ahí, pero no sabe cómo enfrentarse a esa realidad dolorosa para los seres queridos, que se los han visto y se han atrevido a preguntarle. Con un sufrimiento psíquico tan grande, se dirige  como un autómata al baño cierra la puerta con pestillo, se tumba en la bañera sin agua, mientras coge dos cuchillas y deja que la sangre corra por su brazo dejándole una sensación de paz y tranquilidad. Pasado un rato, coge un algodón con alcohol y se limpia las heridas, para presionarlas después y dejar de sangrar. Estando tranquilo, en paz con las sensaciones de calma, limpia la bañera, tira al cubo de la basura las cuchillas y el algodón y abre la puerta del baño sintiendo paz, calma y algo de culpabilidad por lo que acaba de hacer.

   Una persona que se autolesiona es una persona que está pidiendo ayuda profesional para manejar un sufrimiento extremo provocado por un  estado de ánimo emocional insoportable que no sabe o no puede soportar sin ayuda. Esconda o tire su cara de asco o incredulidad, y ayúdele, sin duda se lo merece.

Gracias por leer este artículo de ETHOS sobre psicología adulta y autolesiones.

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Soy Andrés, licenciado en psicología con másters en terapia de pareja y familia, en psicología clínica y de la salud, en psicología legal y forense y clínico en EMDR.

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