Segismundo y el miedo a volar

Sep 15, 2016 | Ansiedad, Fobias, Segismundo

Por qué todos quieren entrar en La Casita de Bad Bunny: Andrés Montero lo explica en Woman

Woman Madame Figaro ha contado con Andrés Montero, psicólogo sanitario y director de Ethos Psicólogos, para analizar qué hay detrás del enorme interés por entrar en La Casita de Bad Bunny y por qué un espacio reservado a unos pocos puede generar tanta expectación.

Más allá del concierto, Andrés explica cómo la exclusividad, la necesidad de pertenencia y el miedo a quedarse fuera pueden aumentar el deseo de formar parte de una experiencia. Las redes sociales intensifican además este fenómeno porque permiten ver, casi en tiempo real, quién está dentro y quién se ha quedado fuera.

En su análisis también destaca el papel de la validación externa. Cuando la aprobación del grupo se convierte en una fuente principal de autoestima, existe el riesgo de que nuestra identidad dependa cada vez más de cómo nos ven los demás.

La reflexión va así más allá de Bad Bunny: plantea hasta qué punto vivimos determinadas experiencias por disfrutarlas o por poder demostrar que hemos formado parte de ellas.

Puedes leer el artículo completo y la intervención de Andrés Montero en Woman Madame Figaro.

       Segismundo tiene en la mano las entradas para ver los partidos en las olimpiadas de este verano en  Brasil. Le hacía mucha ilusión ir y por fin tiene los billetes de avión. Mientras mira los billetes recuerda el vuelo, años atrás, a Mallorca  durante el cual, el avión pasó  fuertes turbulencias y aunque todo el mundo decía que no pasaba nada, ver como la azafata se sentaba en su sitio y se ponía el cinturón no fue una de las cosas que más seguridad le dio.

       Días después del viaje leyó que los vuelos de la compañía de bajo coste volaban tan escasos de combustible que algunos habían tenido que aterrizar de emergencia. Un escalofrió le recorre la espina dorsal mientras piensa en lo que hubiera pasado  si en las turbulencias hubieran necesitado gastar más combustible del calculado para un viaje “normal”. Además sigue pensando que si algo pasa al avión, estas vendido. Nadie puede ayudarte. No hay ayuda en el aire. ¡Qué buena idea fue volver en barco!.

       Todavía faltan meses para que tome ese avión, pero, el solo hecho de ver los billetes le causa cada vez más ansiedad y  más malestar. Pensar que se meterá en una lata de sardinas suspendida en el aire, por no hablar que si hay una bomba dentro, no puedes correr para alejarte de ella, no contribuye a que se sienta más calmado y seguro. Cada día que pasa y ve los billetes se pone  peor.

       Un día  empieza a buscar cómo ir en barco a Brasil. El barco es mucho más seguro. Además podría  emular los viajes de Colon, dándole al trayecto un cierto encanto. Viajar en avión aburrido y tiene muchas oportunidades de morir. Viajar en barco durante 1 mes y disfrutar del viaje, con ese encanto bucólico, que encierra emular al gran descubridor es algo que cada vez se hace más apetecible. Definitivamente mejor es ir en barco y anular el avión. Tendrá que pedirle al jefe 2 meses de vacaciones, pero seguro que el jefe lo comprende y se los dará sin problemas.  O tal vez debería ir a un psicólogo en Alcalá de Henares para superar rápidamente y de una vez por todas, su miedo a volar y ser una persona más libre y sin miedos irracionales.

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Soy Andrés, licenciado en psicología con másters en terapia de pareja y familia, en psicología clínica y de la salud, en psicología legal y forense y clínico en EMDR.

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