Querido amigo:
Estamos aquí recordando todos los orcos que hemos matado, las veces que hemos muerto en mundos de fantasía, jugando a soldaditos o recordando muertes épicas de películas… Todas esas «muertes» que no eran reales y nos dejaban un sentimiento de felicidad se quedan empañadas ahora, que somos menos jóvenes, por las muertes de las personas que nos importan. Permíteme escribirte esta carta.
A veces los médicos dan sentencias muy dolorosas. Y lo que es peor, te dicen que se cumplirán, pero no te dicen cuándo. En ese momento todo tu mundo se derrumba: el dolor y la rabia llenan tu cuerpo a partes iguales.
¿Qué es el duelo anticipatorio?
Lo que estás pasando se llama duelo anticipatorio: la pérdida que se vive antes de que ocurra. Es un proceso real, reconocido y, sobre todo, completamente normal.
Emociones normales ante la pérdida de un ser querido
Cuando alguien recibe un diagnóstico terminal, pueden aparecer todas estas emociones —a veces a la vez—:
- Tristeza profunda, porque estás perdiendo a tu ser querido antes de perderlo definitivamente.
- Rabia, ante la enfermedad, la situación, los médicos, Dios o incluso ante la propia persona querida.
- Culpa, por sentir esa rabia o por experimentar momentos de alivio.
- Miedo: a la muerte, al dolor, a cómo será tu vida después.
- Alivio, al pensar que al fin descansará.
- Embotamiento o disociación, cuando la mente se protege desconectándose.
- Más culpa —esta vez por reírte en algún momento o por seguir adelante con tu vida.
Todas son normales y esperables. No eres peor persona por atravesarlas. Es más, me preocuparía seriamente si no las sintieras.
Cómo acompañar a alguien en sus últimos días
No se trata de blindarse emocionalmente para cuando la persona fallezca, sino de estar presente y disponible ahora. Aprovecha para acompañar, escuchar, tocar su mano… El tiempo que queda es irremplazable.
Di lo que necesita ser dicho
Muchas personas cargan de por vida con palabras no dichas. Para evitarlo, ahora es el momento de:
- Expresar el amor y la gratitud hacia quien se va pero todavía no se ha ido.
- Pedir perdón o perdonar, si hay algo pendiente.
- Compartir recuerdos juntos y dejar que la otra persona también exprese lo que siente.Preguntar lo que después querrás saber: las historias de su vida, lo que valora, lo que quiere.
Hablar de las últimas voluntades
Este también es el mejor momento para hablar de las últimas voluntades: decirle que haga testamento si no lo ha hecho, preguntarle dónde tiene los papeles importantes y cuáles son las contraseñas de sus cuentas. Preparar la despedida —tanto en grupo como en privado— no trae mala suerte ni es morboso; es dignificar a la persona querida y devolverle el control sobre su propia vida.
Qué no ayuda (aunque lo parezca)
Siempre existe la tentación de buscar segundas opiniones médicas, tratamientos nuevos, soluciones milagrosas… Sentir impotencia es necesario para poder dejarla ir.
Te pediría también que dejaras de lado el rol de «la persona fuerte». El aguantar, el tengo que ser fuerte, solo consigue que el cuerpo diga basta, y eso siempre ocurre en el peor momento.
Y no: el alcohol, el trabajo excesivo, los videojuegos o las sustancias como forma de anestesia tampoco valen —que nos conocemos—. Anticiparse mentalmente a todo lo que va a suceder agota, y ahora no es momento de agotarse. Las cosas, paso a paso, en el presente.
Técnicas para gestionar el duelo anticipatorio
Nombra lo que sientes
Cuando pones palabras a una emoción, su intensidad disminuye. No se trata de un genérico «estoy mal», sino de concretar: «Siento miedo a quedarme solo», «Siento rabia porque esto es una mierda». Eso es.
Descarga las emociones sin esperar a que exploten
- Llora sin restricciones.
- Golpea el saco sin compasión.
- Escribe un diario sin censura —a mano, si puedes—.
- Muévete: anda, corre, grita. Todo ayuda al cuerpo a procesar.
Permítete descansar del duelo
No hay que estar siempre dentro de la situación. Puedes ver una película y no pensar en nada más —si es comedia, mejor, porque la risa también es ejercicio—. Permítete ese descanso sin culpa.
Escribe cartas que no se envían
Es la versión resumida del diario: escribes lo que todavía no puedes decir en voz alta. Al cerebro le gusta.
Lo básico también importa
Respiración consciente, salir a pasear por el parque, tomar un café, llamar a alguien. Eso me incluye a mí —como amigo, no como psicólogo—.
Una imagen para llevarte
Imagina las emociones como olas. No puedes impedir que lleguen, y si intentas detenerlas te agotarás y caerás agotado. Pero sí puedes mirarlas venir, sentir cómo te atraviesan y ver cómo se retiran.
El objetivo de todo esto no es «superar» lo que está por venir antes de que ocurra. Es vivir plenamente estos días difíciles, con dolor y con amor al mismo tiempo. El objetivo es que, pasado un año, no haya arrepentimiento por las cosas no dichas ni hechas, y puedas vivir con el recuerdo sin que apenas duela.
Recuerda tienes mi telefono. Usalo.
Número de colegiado C.O.P. Madrid: M-21496.
Soy Andrés, licenciado en psicología con másters en terapia de pareja y familia, en psicología clínica y de la salud, en psicología legal y forense y clínico en EMDR.




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