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SINDROME POSTRABAJACIONAL

       Llegó septiembre y con él se acabaron las Ferias de Alcalá  y sobre todo, se acabaron las vacaciones. Se acabaron esos días donde las obligaciones familiares y de amistad, nos han “obligado” a ir de barbacoa un día sí y otro también, donde nos han obligado a ir de cañas por las terracitas o chiringuitos de la playa, donde hemos tenido que cumplir con  la tradición de cama, desayuno, playa, chiringuito,  siesta en la playa, paseos por las zonas de interés turístico nocturnas, cama y vuelta a empezar…

El síndrome postvacacional

Con el fin de las vacaciones sale en todos los medios de comunicación el mal llamado síndrome postvacacional. Mal llamado síndrome, porque no es un conjunto de síntomas que se presentan juntos, tampoco no son los típicos problemas de un cuadro psicopatológico o trastorno, así que no es ninguna enfermedad ni trastorno psicológico.  Es mal llamado síndrome postvacacional porque no sólo se da después de vacaciones sino que también se da en turnos rotativos de trabajo, en viajes transoceánicos, en el cambio de hora de anual o en cualquier situación que provoque un cambio de hábitos de manera prolongada.

¿Que síndrome “postrabajacional”?

        El síndrome que hoy nos interesa es el llamado “síndrome postrabajacional”. Este síndrome  está caracterizado a nivel físico, por el cansancio, fatiga, falta de apetito, sueño, dificultad de concentración… y a nivel psicológico se manifiesta por falta de interés, irritación, nerviosismo, tristeza o falta de motivación…y se da siempre al empezar las vacaciones.

¿Cuáles son las causas del síndrome “postrabajacional”?

        La respuesta está en los ritmos circadianos controlados por una parte del cerebro llamado núcleos supraquiasmáticos. Estos son como relojes internos que nos dicen cuándo ha llegado el tiempo de hacer determinadas rutinas diarias. Estos relojes son los encargados de que tengamos hambre a la hora de comer o sueño a la  hora de dormir. Si el reloj interno se ajusta a las demandas externas, entonces nosotros  nos sentiremos bien. Si el reloj interno no se ajusta a las demandas externas, entonces tendremos sueño cuando no toca y hambre a deshoras entre otras cosas…

       Durante las vacaciones nuestros ritmos de vida son completamente diferentes a cuando estamos trabajando y viceversa. Supongamos que cuando estamos trabajando, nuestro reloj de despertar está programado para despertarnos, salvo cansancio extremo, a las 7 de la mañana. Eso hará que los primeros días de vacaciones nos sigamos despertando pronto, sobre las 7:00 a.m. Al estar de vacaciones nos daremos la vuelta e intentaremos dormir un poco más, pero, con buena suerte a las 8:00 a.m. estaremos levantándonos porque no hemos podido reajustar el sueño. Esto nos pasará durante 3 o 4 días hasta que consigamos reajustar  nuestro reloj interno a unas horas prudentes como son las 10:00 a.m. para despertarnos.

       espués de las vacaciones pasa exactamente lo mismo pero al contrario, nuestro ciclo circadiano estará programado para que nos despertemos a las 10:00 a.m. pero como tenemos que levantarnos para trabajar a las 7:00 a.m., no habremos podido dormir las 7- 8 horas recomendadas y eso hará que tengamos mal humor, estemos irritables, etc…

Formas de combatir el síndrome “postrabajacional”

       Para combatir los desajustes de los ritmos circadianos lo mejor que se puede hacer es ir haciendo los cambios gradualmente en la medida que sea posible. Si empezamos las vacaciones, los planes que requieran estar despierto durante parte de la noche será mejor dejarlos para después del quinto día y empezar por los planes menos apetecibles y así acostumbramos el cuerpo a disfrutar y acabar por los planes más apetecibles cuando el cuerpo ya este acostumbrado a disfrutarlo a tope.

       Si empezamos a trabajar y queremos regular el ritmo circadiano de despertar antes y estar menos cansados e irritables lo antes posible, lo que hay que hacer es que alguien ponga una luz potente en la habitación donde estemos durmiendo durante 30 segundos,  entre 3 y 2 horas antes de que suene el despertador, cuando nuestra temperatura corporal estará más baja para que nuestro reloj interno se adelante y nos despertemos antes.

       Para acabar, sólo pedir perdón a la R.A.E. por el palabro “postrabajacional”, y desear a todos los lectores un pronto reajuste de sus ritmos circadianos.

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