Segismundo y la adicción al juego.

Abr 11, 2016 | Adicciones, Ludopatia, Segismundo

Por qué todos quieren entrar en La Casita de Bad Bunny: Andrés Montero lo explica en Woman

Woman Madame Figaro ha contado con Andrés Montero, psicólogo sanitario y director de Ethos Psicólogos, para analizar qué hay detrás del enorme interés por entrar en La Casita de Bad Bunny y por qué un espacio reservado a unos pocos puede generar tanta expectación.

Más allá del concierto, Andrés explica cómo la exclusividad, la necesidad de pertenencia y el miedo a quedarse fuera pueden aumentar el deseo de formar parte de una experiencia. Las redes sociales intensifican además este fenómeno porque permiten ver, casi en tiempo real, quién está dentro y quién se ha quedado fuera.

En su análisis también destaca el papel de la validación externa. Cuando la aprobación del grupo se convierte en una fuente principal de autoestima, existe el riesgo de que nuestra identidad dependa cada vez más de cómo nos ven los demás.

La reflexión va así más allá de Bad Bunny: plantea hasta qué punto vivimos determinadas experiencias por disfrutarlas o por poder demostrar que hemos formado parte de ellas.

Puedes leer el artículo completo y la intervención de Andrés Montero en Woman Madame Figaro.

Desde ETHOS hacemos un análisis de la adicción al juego a través de la historia de Segismundo.

Hoy es un mal día para Segismundo, acaba de pinchar la rueda del coche y está en la barra del bar tomándose un café mientras espera que vengan a por él. Juega con la vuelta del café mientras piensa en los 100 euros que le va a costar cambiar la rueda y como eso, no le viene nada bien este mes. Mira la máquina tragaperras del bar y para pasar el tiempo, echa los 60 céntimos, con tan buena suerte que gana el premio gordo de 120 €. ¡No solo puede arreglar la rueda pinchada sino que encima ha ganado 20 euros! ¡Qué fácil es ganar dinero así! (Fase de ganancia). Según pasan los días y los meses sigue echando dinero a las maquinas tragaperras con la esperanza de que le vuelva a tocar el premio. Un día llega a la terrible conclusión de que no solo no ha vuelto a ganar sino que está perdiendo mucho dinero. Pero en su cabeza está el pensamiento que esto va por rachas. Primero se gana, después se pierde para volver a ganar después, por lo que empieza a pedir dinero a sus amigos, 10 € la primera vez, después 40€, después 100€ que va echando y perdiendo uno tras otro en las maquinas.

La familia y los amigos le dicen que se pasa mucho tiempo delante de las maquinas pero él dice que son apreciaciones suyas, que solo echa las vueltas del café. Cuando le pide por decimo quinta vez dinero a su madre, ésta le dice que tiene un problema con las maquinas de juego  y él le contesta que puede ser, pero que necesita el dinero para pagar el recibo de la luz y le promete que lo dejará. (Fase de pérdidas). Las deudas están subiendo como la espuma de la cerveza. Su sueldo, es insuficiente para pagar todas las deudas que debe, y su vida se ha reducido a un levantarse, trabajar y perder dinero jugando durante horas a las tragaperras. Sólo deja de jugar cuando ya no tiene más dinero en el bolsillo. Ha acabado sin amigos, hasta el dueño del bar apaga la maquina cuando lo ve entrar pero el sale y se va a otro bar. Está siempre cabreado, con falta de sueño, come poco porque no tiene dinero y en el trabajo ya le han avisado de que cambia de actitud o le despiden. Su vida ya no tiene alicientes, ni más sentido que jugar. (Fase de desesperación).

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Psicólogo en Ethos psicólogos | info@ethospsicologos.es

Número de colegiado C.O.P. Madrid: M-21496.

Soy Andrés, licenciado en psicología con másters en terapia de pareja y familia, en psicología clínica y de la salud, en psicología legal y forense y clínico en EMDR.

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