Pánico

El pánico, esa sensación avasalladora que nos hace sentir como si estuviéramos perdidos en un océano de miedo y angustia. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado ese escalofriante sentimiento.

Definición del pánico

El pánico es una respuesta emocional intensa que experimenta una persona ante una situación o pensamiento que percibe como amenazante. Puede sentirse como una ola de miedo abrumadora que se apodera de nuestro ser, ahogándonos en una vorágine de sensaciones desbordantes.

Es importante destacar que no es algo que debamos menospreciar o ignorar. Aunque no sea visible a simple vista, su impacto en la salud mental y física puede ser significativo.

También conocido como crisis de ansiedad, puede manifestarse de diferentes formas en cada individuo. Algunas personas experimentan palpitaciones aceleradas, dificultad para respirar, sudoración excesiva y temblores. Otros pueden experimentar una sensación de despersonalización, como si estuvieran fuera de su propio cuerpo, o incluso mareos y desmayos.

La etimología de la palabra «pánico» proviene de la mitología griega, donde Pan, el dios de los bosques y los campos, era conocido por causar miedo y terror en aquellos que lo encontraban. De ahí surge la asociación del nombre con una sensación de miedo irracional e incontrolable.

Puede desencadenarse por diversas situaciones o pensamientos, como por ejemplo, estar en lugares cerrados o abiertos, hablar en público, enfrentarse a una situación desconocida o incluso pensar en situaciones futuras que generan incertidumbre. Cada persona tiene sus propios desencadenantes y es importante identificarlos para poder manejar el pánico de manera efectiva.

Es fundamental recordar que esta circunstancia no define a una persona y que no está sola en su lucha. Existen numerosos recursos y profesionales de la salud mental dispuestos a dar apoyo y guía en el camino hacia la superación de este trastorno. No hay que tener miedo de buscar ayuda y trabajar en conjunto para recuperar el control y vivir una vida plena y libre de pánico.

interruptor rojo del pánico

¿Qué es un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es una manifestación concreta del pánico, una oleada intensa y repentina de miedo que se presenta sin previo aviso. Durante un ataque, el cuerpo se prepara para una posible amenaza, incluso cuando no existe un peligro real.

¿Cómo puedo identificar un ataque de pánico?

Identificar un ataque puede ser clave para enfrentarlo de manera adecuada. Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero algunos signos comunes incluyen:

  • Sensación de asfixia o falta de aire.
  • Palpitaciones aceleradas.
  • Mareos o desmayos.
  • Temblor incontrolable.
  • Sudoración excesiva.

Estos son solo algunos ejemplos, pero cada individuo puede experimentar diferentes manifestaciones. Es importante recordar que un ataque es una respuesta de nuestro organismo y no algo que debamos pensar como algo negativo o de nosotros mismos.

Factores que pueden desencadenar el pánico

Ahora que hemos identificado un ataque de pánico, es fundamental entender qué factores pueden desencadenar estas experiencias tan abrumadoras. Aunque cada persona es única, algunos posibles desencadenantes comunes incluyen:

  • Altos niveles de estrés o ansiedad.
  • Acontecimientos traumáticos.
  • Experiencias negativas en el pasado.
  • Condiciones médicas, como la hipertiroidismo.

Estos son solo algunos ejemplos, pero cada individuo puede tener desencadenantes específicos. Identificar y comprender estos factores puede ayudarnos a tomar medidas para controlar mejor los ataques.

Síntomas psicológicos y físicos del pánico

No solo afecta nuestra mente, sino también nuestro cuerpo. Los síntomas psicológicos y físicos pueden variar de persona a persona, pero algunos de los más comunes incluyen:

  • Miedo intenso o sensación de peligro inminente.
  • Pensamientos catastróficos o una sensación de perder el control.
  • Dificultad para concentrarse o para pensar claramente.
  • Dolor de cabeza, dolores musculares o migrañas.
  • Problemas gastrointestinales, como náuseas o diarrea.

Estos síntomas pueden ser debilitantes y afectar nuestra calidad de vida. Es importante buscar apoyo y tratamiento adecuado para aprender a manejar estos desafíos.

Diferencias entre el pánico y otros trastornos de ansiedad

Si bien los ataques de pánico pueden parecer similares a otros trastornos de ansiedad, existen algunas diferencias clave. 

Por ejemplo, los ataques de pánico a menudo ocurren de manera inesperada, sin una razón aparente. Por otro lado, la ansiedad generalizada puede ser más persistente y estar relacionada con preocupaciones constantes y excesivas.

Cada trastorno de ansiedad tiene sus propias características distintivas, y es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y establecer el tratamiento adecuado.

Diagnóstico y evaluación personal del pánico

El diagnóstico y la evaluación personal suelen ser realizados por un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra. A través de una evaluación detallada de los síntomas, la historia personal y otros factores, pueden determinar si alguien sufre de un trastorno de este tipo.

Es importante destacar la importancia de la autoevaluación y el conocimiento propio. Saber reconocer y expresar nuestros sentimientos y experiencias puede ser una herramienta valiosa para buscar ayuda y encontrar el camino hacia la recuperación.

¿Qué tratamientos pueden ayudar a controlar el pánico?

Afortunadamente, existen múltiples tratamientos para ayudar a controlar y recuperar el equilibrio emocional. Algunas opciones comunes incluyen:

  • Terapia cognitivo-conductual, que ayuda a identificar y cambiar los pensamientos negativos y los patrones de comportamiento disfuncionales.
  • Terapia de exposición, que ayuda a enfrentar gradualmente los miedos y desactivar las respuestas de este trastorno.
  • Medicación, como los antidepresivos o los ansiolíticos, que pueden ser recetados por un profesional de la salud.

Es fundamental recordar que cada persona es diferente, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. La clave es encontrar un tratamiento personalizado que se ajuste a nuestras necesidades individuales.

Autoayuda y estrategias personales durante un ataque de pánico

Cuando estamos sumergidos en un ataque, puede ser difícil encontrar la calma y el equilibrio nuevamente. Sin embargo, hay algunas estrategias que pueden ayudarnos a superar esos momentos difíciles:

  • Respiración profunda y lenta: al centrarnos en nuestra respiración, podemos disminuir la intensidad del ataque y volver a un estado de calma.
  • Movimiento y ejercicio: salir a caminar, hacer yoga o cualquier actividad física que nos guste puede ayudar a liberar la tensión y mejorar nuestro estado de ánimo.
  • Hablar con alguien de confianza: compartir nuestras experiencias y emociones con alguien que nos comprenda puede ser reconfortante y darnos apoyo emocional.

Estas son solo algunas ideas, y cada persona puede encontrar sus propias estrategias de autoayuda. Lo importante es recordar que no estamos solos y que existen recursos disponibles para superar el pánico.

Por qué escoger ETHOS Psicólogos para tratar el pánico

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Creemos en la importancia de trabajar de la mano contigo, comprendiendo tus necesidades y características individuales. Nuestro objetivo es ayudarte a desarrollar habilidades y estrategias para superar este problema y vivir una vida plena y satisfactoria.

Recuerda, esta circunstancia no define quién eres. Con el apoyo adecuado y el compromiso personal, puedes encontrar la tranquilidad y el equilibrio emocional que tanto deseas.

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psicólogo Andres montero conde
Andrés Montero Conde
  • Licenciado en psicología y Master en terapia de pareja y familia por la universidad San pablo/CEU
  • Colegiado número M-21496.
  • Master en psicología clínica y de la salud por Psicólogos S.M.
  • Master en psicología legal y forense por ISEP
  • Doctorando Psicología clínica y de la salud por la Universidad Autónoma de Madrid.
  • Colaborador actual del periódico Puerta de Madrid.
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