Fobias y miedos: que el miedo deje de decidir por ti
Puede ser conducir, volar, un ascensor, una aguja, un animal, una altura o una situación que para otras personas parece sencilla.
Puedes saber perfectamente que probablemente no existe un peligro real y, aun así, sentir que tu cuerpo reacciona como si lo hubiera.
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¿Cuántas cosas has empezado a hacer de otra manera para no sentir miedo?
Las fobias no siempre parecen graves desde el principio. Muchas veces simplemente empiezas a evitar.
Cambias tu recorrido
Evitas autovías, túneles, puentes o determinados trayectos.
Buscas las escaleras
Aunque tengas que subir varios pisos para no utilizar el ascensor.
Renuncias a viajes
Porque sólo pensar en volar ya puede activar la ansiedad.
Retrasas pruebas médicas
Para evitar agujas, sangre o determinados procedimientos.
Necesitas compañía
Hay situaciones que sólo haces si alguien está contigo.
Buscas una salida
Necesitas saber que podrás marcharte rápidamente si aparece ansiedad.
Tener miedo es normal
El miedo es una respuesta necesaria. Nos ayuda a detectar amenazas y protegernos cuando existe peligro.
Por eso el objetivo de la terapia no es convertirte en alguien que nunca siente miedo.
La cuestión cambia cuando empieza a limitar decisiones que tú querrías poder tomar de otra manera.
Puede ser un problema cuando...
- Aparece con mucha intensidad.
- La ansiedad empieza antes de enfrentarte a la situación.
- Evitas lugares, objetos o actividades.
- Necesitas compañía o tranquilidad constante.
- Condiciona viajes, trabajo, ocio o relaciones.
- Continúa limitándote aunque sepas que el riesgo es pequeño.
¿A qué tienes miedo?
Las situaciones pueden ser muy diferentes. El mecanismo que mantiene el miedo, sin embargo, muchas veces se parece.
Conducir
Autovías, puentes, túneles, incorporaciones o conducir solo.
Volar
Ansiedad durante el vuelo o anticipación durante los días anteriores.
Espacios cerrados
Ascensores, túneles o lugares donde aparece la sensación de no poder escapar.
Agujas y sangre
Analíticas, procedimientos médicos o determinadas revisiones.
Animales
Perros, arañas, insectos, aves u otros animales.
Alturas
Balcones, miradores, escaleras, puentes o edificios altos.
Vomitar o atragantarse
Un miedo que puede acabar condicionando alimentación, viajes y vida social.
Otros miedos
Agua, tormentas, transporte público y otras situaciones.
Lo que originó tu miedo y lo que lo mantiene hoy pueden ser cosas diferentes
A veces sabemos perfectamente cuándo empezó una fobia. Otras veces no existe un acontecimiento concreto que podamos identificar.
Conocer el origen puede ayudarnos a entender tu historia. Pero para cambiar el problema necesitamos saber qué está ocurriendo actualmente.
No nos preguntamos únicamente
“¿Por qué empezó?”
También necesitamos saber
“¿Qué está haciendo que el miedo siga ahí hoy?”
¿Por qué evitar puede hacer que el miedo continúe?
Imagina que tienes miedo a utilizar un ascensor.
1. Situación
“Tengo que subir en ascensor.”
2. Predicción
“¿Y si se para?”
“¿Y si no puedo salir?”
3. Alarma
Palpitaciones, tensión, mareo, opresión o falta de aire.
4. Evitación
Decides subir por las escaleras.
5. Alivio
La ansiedad baja: “Menos mal que lo he evitado.”
Evitar puede ayudarte durante unos minutos. El problema es que también puede impedir que descubras qué habría ocurrido si no hubieras escapado.
No basta con saber a qué tienes miedo
Necesitamos saber qué está haciendo que ese miedo siga teniendo poder sobre ti.
1. Evitación
“No lo hago y me tranquilizo.”
El alivio inmediato puede reforzar la sensación de que evitar era necesario.
2. Conductas de seguridad
“Puedo, pero sólo si...”
Necesitar compañía, comprobar salidas o determinadas condiciones puede acabar pareciendo imprescindible.
3. Anticipación
“¿Y si pasa algo?”
El miedo puede empezar horas, días o semanas antes de la situación.
4. Sensaciones físicas
“Algo malo está pasando.”
El corazón acelerado, el mareo o la tensión pueden convertirse en una nueva señal de peligro.
5. Predicciones sin comprobar
“No pasó porque lo evité.”
Si siempre escapas, nunca descubres qué habría sucedido realmente.
6. El entorno
Todos empiezan a ayudarte a evitar.
Con buena intención, familiares y amigos pueden acabar organizándose también alrededor del miedo.
No necesitas saber todavía cómo dejar de tener miedo
El primer paso puede ser entender qué está manteniendo tu miedo y valorar cómo podemos trabajarlo en tu caso.
Dos personas pueden decir “tengo miedo a conducir” y necesitar trabajar cosas diferentes
Miedo a conducir
El mismo nombre puede esconder mecanismos muy diferentes.
Quizá no sólo tengas miedo a la fobia. También puede darte miedo tratarla.
Si llevas mucho tiempo intentando alejarte de una situación, es comprensible que pensar en trabajar precisamente sobre ella genere dudas.
“¿Me vais a obligar?”
No.
La exposición terapéutica no consiste en sorprenderte, engañarte ni empezar directamente por aquello que más temes.
Empezamos desde donde estás.“¿Y si me pongo peor?”
Trabajar con aquello que temes puede generar ansiedad. Sería poco honesto prometerte lo contrario.
El objetivo no es hacerte sufrir. Es generar nuevos aprendizajes.“No creo que sea capaz”
No necesitas poder enfrentarte a tu mayor miedo antes de venir a consulta.
Ser capaz no es un requisito para empezar. Es parte de lo que queremos conseguir.¿Y si hago terapia y sigo teniendo el mismo miedo?
Es una duda razonable, especialmente si llevas mucho tiempo así o si ya has realizado otras terapias.
Y nosotros tampoco vamos a prometértelo.
Lo que sí sabemos es que las fobias específicas cuentan con tratamientos psicológicos ampliamente estudiados, especialmente los abordajes cognitivo-conductuales y las intervenciones basadas en exposición.
Lo que sí podemos hacer
- Comprender qué mantiene específicamente tu miedo.
- Utilizar procedimientos respaldados por la investigación.
- Establecer objetivos concretos.
- Valorar cómo estás evolucionando.
- Revisar el planteamiento si no estamos avanzando.
Se trata de saber qué estamos trabajando, por qué y si estamos avanzando.
No podemos prometerte el resultado. Sí podemos empezar por entender qué mantiene tu miedo y trabajar sobre ello.
Quiero empezar a trabajarlo55 min · Presencial en Alcalá de Henares · También online
“Ya he ido a otros psicólogos y sigo teniendo el mismo miedo”
Que una terapia anterior no haya conseguido ayudarte no significa automáticamente que el problema no pueda cambiar.
¿Qué se trabajó exactamente?
Hablar sobre el miedo puede ser útil. Pero comprenderlo y modificar los mecanismos que actualmente lo mantienen no siempre son lo mismo.
- Qué te ayudó.
- Qué no te ayudó.
- Qué llegaste a trabajar.
- Hasta dónde avanzaste.
- Dónde volviste a atascarte.
¿Después de tantos años puede cambiar algo?
Llevar mucho tiempo teniendo miedo no demuestra que sea imposible trabajarlo.
En algunas ocasiones también significa que llevas mucho tiempo aprendiendo formas muy eficaces de evitar aquello que temes.
No podemos cambiar los años que llevas sintiendo miedo. Pero sí podemos empezar a trabajar sobre lo que ocurre la próxima vez que aparezca.¿Realmente necesitas tratarlo?
Quizá no.
No todos los miedos necesitan tratamiento.
La situación cambia cuando empiezas a elegir viajes, recorridos, lugares, trabajos, pruebas médicas o actividades en función de aquello que necesitas evitar.
y pasa a ser: “¿Cuánto quiero seguir adaptando mi vida al miedo?”
Antes de cambiar el miedo, necesitamos entenderlo
No basta con saber a qué tienes miedo. Queremos que entiendas qué ocurre, por qué ocurre y qué está haciendo que siga ocurriendo.
1. Evaluamos
Qué ocurre antes, durante y después del miedo.
2. Explicamos
Qué mecanismos están manteniendo el problema.
3. Planificamos
Qué quieres recuperar y cómo vamos a trabajar.
4. Trabajamos
Evitación, pensamientos, sensaciones y conductas de seguridad.
5. Exposición
Creamos progresivamente nuevas experiencias.
6. Generalizamos
Lo aprendido pasa de la consulta a tu vida.
¿Y si el miedo empezó después de algo que ocurrió?
En algunos casos existe una experiencia claramente relacionada con el comienzo del problema.
Puede ser un accidente de tráfico, una experiencia médica, el ataque de un animal, un atragantamiento, un vuelo especialmente difícil u otra situación vivida como amenazante.
Cuando existe una experiencia traumática relevante podemos valorar si conviene intervenir también sobre ese recuerdo.
En esos casos podemos integrar EMDR cuando esté indicado.
¿Qué recuperarías si ese miedo dejara de decidir por ti?
- Volver a conducir.
- Hacer aquel viaje.
- Entrar en un ascensor.
- Realizar una prueba médica.
- Ir solo a determinados lugares.
- Dejar de organizar tu vida alrededor del miedo.
Puedes empezar precisamente porque todavía tienes miedo.
Reserva tu citaDudas sobre el tratamiento de las fobias
¿Voy a tener que enfrentarme directamente a lo que más miedo me da?
¿Qué ocurre si tengo mucha ansiedad durante la terapia?
¿Podéis garantizar que superaré mi fobia?
Ya he ido a otros psicólogos. ¿Tiene sentido volver a intentarlo?
Llevo muchos años así. ¿Es demasiado tarde?
¿La terapia consiste únicamente en exposición?
¿Utilizáis EMDR?
¿Puedo hacer la terapia online?
El miedo puede seguir ahí y tú puedes empezar a hacer algo diferente
No necesitas venir convencido de que vas a poder. No necesitas saber exactamente por qué te ocurre. Y tampoco necesitas demostrar nada.
Primero vamos a entender qué está pasando y qué está haciendo que siga pasando.
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